13/3/12

Control



Hablaba esta tarde con una persona sobre la necesidad de control que tenemos los seres humanos sobre las cosas y sobre las personas.Ya los antiguos tenían esta necesidad y en la medida que iban poniendo nombre a las cosas y a los animales iban sintiendo ese poder que le da uno el saber que controla la situación. Y si ciertamente el saber controlar las emociones es algo realmente bueno, pues no estamos a expensas de ello, vivir con esa sensación de controlar todo y a todos es un sin vivir que acabará alejándonos de todo aquello que qureremos alcanzar.

¿Que habita detrás de esa necesidad de querer controlarlo todo en nuestra vida? ¿Deseo de perfección? ¿Poder? ¿Sentimientos de autoridad? ¿Confianza en nosotros mismos?

Aunque parezca raro en ansia de querer controlarlo todo denota una gran falta de seguridad en uno mismo. Es un problema de autoestima. Lo peor de todo es que más allá de todo ello existe un miedo real a la propia soledad, al encuentro con uno mismo, con la propia realidad y con la posibilidad de encontrarnos auténticamente solos, sin el apoyo de nadie. ¿Qué pasaría si realmente nos sintiéramos sólos ante la vida, ante la sociedad y sin el apoyo de nadie?

Hay quien puede sentir esa terrible sensación, venirse abajo y claudicar en su camino hacia lo que busca buscando el simple apoyo de los demás y de adaptarse a las circunstancias. Hay otros que tienen que enfrentarse a la soledad y lo hacen plenamente convencidos de que están en el camino correcto: Jesús acabo en la soledad del calvario, Galileo rechazado y apartado por sus creencias. Y muchos otros han retado a la misma soledad y al control de todo abandonándose a la riqueza e incertidumbre de la vida.

¿Control o libertad? Lo importante es ser, más que tener a todo el mundo de nuestra parte, porque al final de todo y cuando los demás no nos ven solo nos tenemos a nosotros y de ahí no hay escapatoria. Encontrarse con uno mismo y llegar a ser lo que realmente se es, es el camino del éxito.