4/2/15

Cuando las cosas no salen como uno espera.



No siempre las cosas vienen como uno quiere. Lo importante de esos momentos no es lo que sucede en sí, sino como reaccionamos ante lo que sucede.

  • Hay momentos en los que nos enfadamos con la vida. No aceptamos lo que pasa. Refunfuñamos todo lo que podemos e incluso solemos pagarlo con aquellos que nos rodean.
  • Tal vez aceptamos con toda naturalidad que las cosas son así y nos resignamos a vivir con lo que nos ha tocado vivir.
  • Aceptamos la situación pero no perdemos la perspectiva de lo que queremos y desde lo que nos toca vivir intentamos construir algo positivo.
Hace unos días, curiosamente, tres equipos grandes de la liga española comenzaron perdiendo sus respectivos partidos y desde los primeros minutos del partido. Los tres que comenzaron perdiendo ganaron el partido al final. ¿Qué sucedió?

Cuando perdemos el tiempo en la queja, el llanto, la frustración o cualquier otra actitud negativa le estamos dando más importancia a lo que nos ha pasado que a lo que queríamos conseguir. ¿Resultado? Perdemos la concentración y el enfoque de lo que queremos con lo que tenemos todas las papeletas para perder y no conseguir lo que deseamos.

Cuando aceptamos y nos resignamos dejamos de confiar en nosotros mismos y en aquello que buscamos por lo que lo más natural es que abandonemos nuestros sueños y nos rindamos. El camino se queda ahí y nos abandonamos a las circunstancias sin sacar provecho de ellas.

Cuando aceptamos lo que hay, confiamos en nosotros mismos y en aquello que hacemos y buscamos los cientos en contra no hacen otra cosa que animarnos a buscar nuevas oportunidades, a ser creativos y a aprender algo nuevo.

La vida nos va enseñando, sobre todo a partir de las experiencias negativas o frustrantes. Y todo parte de la confianza que tenemos en nosotros mismos y de la apertura a aprender de la vida y de sus circunstancias-

La otra es es creer firmemente en nosotros mismos. Valemos y a pesar de que los vientos soplen en contra podemos aprender a ser nosotros mismos en esas circunstancias.

La tercera es creer en lo que buscamos. Cuando creemos en algo vamos a por ello a pesar de los obstáculos. De la misma manera que el agua recorre su camino sorteando obstáculos nosotros los tendremos que pensar en los obstáculos como retos a superar.