25/2/15

El camino de la sabiduría.



Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.  
- Durante un año, paga una moneda a quien te agreda – le dijo el abad. 
Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad, para saber cual era el próximo paso. 

- Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.

En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximo, comenzó a insultarlo. 
¡Qué bien! dijo al falso mendigo ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada! 
Al oír esto, el abad se dio a conocer. 
- Quien es capaz de no darle importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio, y por lo tanto estás listo para el próximo paso.


La libertad interior es lo más grande que hay. Y necesitamos de ella en cada momento de la vida. Nuestras emociones, respuestas a la vida, relaciones con los demás están supeditadas muchas veces, por no decir en todas, a libertad de ser nosotros mismos a pesar de las circuntancias.

Cuando estamos a merced de lo que otros puedan decir o pensar de nosotros, cuando nuestra motivación depende de la aprobación de los demás, cuando los resortes que tenemos para vivir, trabajar y perseguir nuestros sueños dependen del apoyo de los demás, hemos perdido nuestra libertad y con ella la verdadera ilusión y motivación que hacen posible que superemos las las adversidades y dificultades.

La decisión siempre está en nosotros mismos.